Más que transporte, la conexión humana detrás de la logística

La logística, impulsada por humanos, utiliza tecnología para gestionar el flujo de productos desde la producción hasta el consumidor, optimizando procesos y asegurando la entrega eficiente.

El mundo moderno gira en torno a la eficiencia y la disponibilidad instantánea de bienes y servicios. Detrás de esta aparente magia, un intrincado sistema logístico trabaja incansablemente para asegurar que los productos lleguen a su destino final de manera oportuna y segura, claro, con el trabajo en equipo de los humanos.


Para especialistas, importa conocer las particularidades del producto y entender cómo optimizar su manejo. Independientemente del tipo de producto, los procesos logísticos siguen patrones similares, desde el almacenamiento hasta la distribución final. La clave reside en los detalles específicos de manipulación y almacenamiento.


La diferencia más notable radica en el volumen y el peso del producto. Elementos de gran tamaño, como colchones o electrodomésticos, requieren estrategias de almacenamiento específicas, organizadas en bloques apilados hasta cierto nivel. En cambio, productos más pequeños se almacenan en racks selectivos con pasillos para facilitar la entrada y salida.


La distribución también se adapta a las características del producto. Los volúmenes grandes suelen transportarse sin paletizado, mientras que los productos electrónicos o de consumo masivo van empacados en palets dentro del camión. La clave reside en optimizar el espacio y asegurar un manejo eficiente durante el transporte.


Temporadas altas, gestión eficiente

La rotación del stock es crucial para la gestión logística, influenciada por factores estacionales y específicos de cada sector. Algunos productos presentan picos de demanda en fechas especiales, como el Día de la Madre o el Día del Padre, mientras que otros experimentan variaciones estacionales.


El sistema ABC de clasificación de productos según su rotación se utiliza ampliamente, ya que permite priorizar el almacenamiento y la distribución de los artículos más demandados. La última milla representa un desafío significativo en la era del e-commerce. Con las expectativas de entrega cada vez más rápidas, se requiere una gestión eficiente para satisfacer las demandas del mercado.


El B2C (Business to Consumer) exige entregas rápidas y eficientes, mientras que el B2B (Business to Business) es más sencillo por su naturaleza de entregas directas y a gran escala, señalan. La optimización de rutas y la planificación estratégica son esenciales para garantizar una experiencia satisfactoria para los clientes.


Aunque la tecnología, incluyendo la Inteligencia Artificial (IA), está transformando la logística, el componente humano sigue siendo fundamental. La IA puede ayudar en tareas como la consulta rápida de información, la gestión del postventa y el análisis de datos, pero no puede reemplazar la capacidad humana para liderar equipos, motivar personas y asegurar el funcionamiento fluido de los procesos logísticos.

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