La importancia de políticas integrales para movilidad eléctrica
Para una transición energética sostenible en el transporte, las políticas públicas para la movilidad eléctrica deben ser integrales, adaptadas a contextos locales y con visión a largo plazo.

Las políticas públicas integrales para la movilidad eléctrica representan un pilar fundamental en la construcción de una transición energética sostenible en el sector del transporte. Más allá de incentivos económicos, estas políticas marcan la velocidad y profundidad con la que este cambio se implementa, impulsando la adopción de vehículos eléctricos y sistemas multimodales.
La experiencia de ciudades como Santiago de Chile, Bogotá y Ciudad de México demuestra que las políticas para la movilidad eléctrica deben ser integrales, adaptadas a contextos locales y con una visión estratégica a largo plazo. Éstas van más allá de subsidios o exenciones fiscales, pues se trata de diseñar sistemas que integren el transporte público, la infraestructura de carga, el ordenamiento territorial y la educación ciudadana.
A pesar del avance tecnológico y las inversiones privadas, un desafío crucial reside en la fragmentación normativa. Muchos países enfrentan obstáculos debido a la falta de coordinación entre niveles de gobierno y entidades del transporte, energía y medio ambiente. La coordinación interinstitucional se convierte en un elemento clave para garantizar una implementación efectiva de las estrategias de movilidad eléctrica.
Las políticas públicas deben incorporar enfoques de gobernanza multinivel, empoderando a los municipios con herramientas y recursos para implementar planes concretos de infraestructura, electrificación y digitalización del transporte urbano. Esta implementación efectiva requiere de un enfoque integral que involucre a todos los actores relevantes en la construcción de una movilidad eléctrica sostenible.
La adopción de vehículos eléctricos y sistemas multimodales no solo beneficia al medio ambiente, sino que también impulsa el desarrollo económico. Al integrar las diversas dimensiones del transporte, se construye una ciudad más inclusiva, eficiente y resiliente. Todos estos aspectos redunda en una transformación social al beneficiar a las personas que viajan mejor o que acceden a mercancías en donde quiera que se encuentran.