Digitalización de edificios nuevos y existentes para reducir emisiones de CO2
La transformación digital en la industria de la construcción permite la reducción de emisiones contaminates beneficiando a las comunidades.

Un informe de Schneider Electric revela que artefactos como el aire acondicionado, la calefacción, la ventilación y la fabricación de materiales de construcción contribuyen a que los edificios representen el 38% de las emisiones globales de CO2.
Asimismo, se ha documentado que entre el 50% y el 70% de las emisiones de carbono generadas en las ciudades provienen de los edificios, lo que resalta su impacto significativo en el medioambiente.
De ahí que la industria de la construcción se posiciona como un actor clave en la transición hacia ciudades más sostenibles, pues se prevé que el espacio destinado a edificaciones en el mundo se duplique en los próximos 40 años, lo que resalta la urgente necesidad de transformar tanto los edificios nuevos como los existentes.
Renovación de edificios
La renovación de edificios existentes representa la mayor oportunidad para reducir las emisiones de carbono. Se estima que el 50% de los inmuebles actuales están proyectados para seguir en uso en 2050, lo que brinda una oportunidad única para implementar cambios significativos en la gestión energética de estas construcciones.
La implementación de sistemas de gestión de edificios (BMS, en inglés), impulsados por el Internet de las Cosas (IoT), permite recopilar y analizar datos operativos para optimizar el consumo energético de los inmuebles. Esta herramienta no solo persigue la reducción de las emisiones de carbono, también representa una oportunidad para mejorar la eficiencia operativa y la satisfacción de los usuarios.
Además, acondicionar las construcciones con tecnologías sostenibles también proporciona un retorno de inversión significativo, preserva el valor de los activos y reduce los riesgos financieros asociados a la gestión de las infraestructuras.
Retos en la transformación de edificios inteligentes
Transformar un inmueble en uno inteligente implica optimizar el uso del espacio, aumentar su valor y mejorar su capacidad de atraer y retener inquilinos de calidad. Sin embargo, esta transformación presenta desafíos constantes en una industria en plena evolución.
La implementación de tecnologías avanzadas y sistemas de gestión digital requiere una adecuada planificación, inversión y capacitación del personal involucrado en la operación de los edificios. Asimismo, implica un cambio cultural en la forma en que se concibe y se opera el entorno construido.