Exportaciones de acero mexicano a EU bajan en primer semestre

Estados Unidos amplío los aranceles al acero y aluminio a productos derivados como maquinaria pesada y muebles, impactando cientos de artículos con un 50% de impuesto.

Durante el primer semestre de 2025, las exportaciones mexicanas de acero y sus manufacturas a Estados Unidos bajaron 16.6% a 4,591 millones de dólares (mdd), debido a los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump. México se mantuvo como la tercera fuente externa de acero en ese país, detrás de Canadá (5,303 mdd) y China (5,254 mdd), así como el primer destino de los envíos estadounidenses de acero (6,733 mdd).


Estados Unidos registró un superávit de 2,148 mdd en dicho periodo en el comercio con México, según los datos del Departamento de Comercio; las exportaciones incluyen productos de fundición, hierro y acero y sus manufacturas. Dichos envíos han bajado desde este año, hasta llegar a 604 mdd en junio pasado, su menor nivel en los últimos cinco años. La reciente baja de 16.6% supera por mucho a la de 8.4% del mismo periodo de 2024.


Las decisiones del gobierno de Estados Unidos en materia comercial generan un impacto significativo en la economía global. La ampliación del alcance de los aranceles al acero y el aluminio a "productos derivados" ha despertado preocupación en diversos sectores. Esta medida, implementada por el Departamento de Comercio, afecta a cientos de productos que contienen estos materiales.


La inclusión de 407 nuevos tipos de mercancías en las listas de "productos derivados" del acero y el aluminio significa que el arancel del 50% impuesto por Trump a principios de este año se aplicará a su contenido. Esta medida busca proteger las industrias nacionales, pero también genera un efecto dominó en la cadena de suministro y aumenta los costos para las empresas consumidoras.


El objetivo declarado del gobierno estadounidense es cerrar vías para la evasión de aranceles y fortalecer la competitividad de sus sectores industriales. Sin embargo, las consecuencias económicas a largo plazo son objeto de debate entre economistas. Mientras algunos argumentan que el impacto inflacionario será puntual, otros temen efectos más persistentes en los precios al consumidor.


La expansión de los aranceles al acero y el aluminio afecta a una amplia gama de productos, incluyendo turbinas de viento, grúas móviles, vagones, muebles y diversos componentes industriales, incluso a sillas de bebé y maquinaria pesada. Estas nuevas tarifas representan un desafío para las empresas que dependen del acero y el aluminio como materia prima, ya que aumentan sus costos de producción y reducen su margen de ganancia.


En respuesta a esta situación, algunas empresas han anticipado la compra de productos sujetos a aranceles, mientras que otras han trasladado los costos adicionales a sus consumidores o han absorbido parte de la nueva carga arancelaria. Sin embargo, analistas señalan que es poco probable que este modelo sea sostenible a largo plazo y que eventualmente se reflejen mayores precios en el mercado.

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