Proteccionismo de Trump erosiona Ford, GM y Stellantis

Las políticas proteccionistas de Donald Trump han erosionado la industria automotriz estadounidense, beneficiando a México y reconfigurando el comercio norteamericano.

El panorama económico norteamericano está experimentando cambios significativos debido a las políticas proteccionistas implementadas por la Casa Blanca. Las tensiones comerciales, impulsadas principalmente por aranceles y medidas restrictivas, han generado un impacto negativo en la industria automotriz estadounidense y reconfigurado las relaciones comerciales regionales.


En junio pasado, Canadá, tradicionalmente un importante mercado para los fabricantes estadounidenses de automóviles, por primera vez en décadas, importó más vehículos de México que de Estados Unidos. Las cifras revelan que Canadá gastó 1,080 millones de dólares canadienses en automóviles mexicanos, en comparación con los 950 millones en vehículos estadounidenses.


Las medidas proteccionistas implementadas por el gobierno estadounidense, con el objetivo aparente de fortalecer la producción nacional, han generado un efecto contrario al esperado. Los aranceles impuestos han desequilibrado el delicado equilibrio del USMCA. Además, estas medidas han provocado represalias inmediatas de Canadá y han favorecido a México, que se ha posicionado como un competidor más atractivo en el mercado canadiense.


En respuesta a las políticas proteccionistas de Estados Unidos, Canadá ha implementado aranceles espejo a los autos fabricados en Estados Unidos, pero también ha introducido alivios fiscales para las marcas que mantienen inversiones en el país. Esta estrategia busca reducir el impacto negativo en las fábricas locales y al mismo tiempo incentivar la relocalización de capital productivo dentro de Canadá.


El resultado ha sido un desplazamiento de la producción hacia el sur del Río Bravo, fortaleciendo el músculo industrial mexicano frente al estadounidense. Ford, que depende de plantas estadounidenses para abastecer al mercado canadiense, ve cómo su única fábrica en Oakville, Ontario, aún no produce modelos de volumen. General Motors y Stellantis sufren el mismo golpe estructural, enfrentando incertidumbre en sus operaciones y un futuro incierto en un mercado cada vez más competitivo.


La ofensiva arancelaria implementada por Estados Unidos no se limita a Norteamérica. En paralelo, Donald Trump ha impuesto un arancel del 15% a las exportaciones europeas, lo que ya ha supuesto pérdidas de más de 10,000 millones de euros a grupos como Mercedes, BMW y Stellantis. Esta estrategia de proteccionismo genera una mayor volatilidad en el mercado global, incrementa la incertidumbre para las empresas y limita el libre comercio internacional.

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