Neurociencia social, camino hacia una cultura de paz

La biología no determina la violencia humana, destacan especialistas, por lo que la paz se construye a través de la empatía, la compasión y la resolución pacífica de conflictos.

El concepto de la paz como construcción no es algo ajeno a nuestra naturaleza biológica, sino que surge de un proceso complejo de reflexión, trabajo interdisciplinario y comprensión de los mecanismos cerebrales detrás de la empatía y la compasión.


Esta idea fue central en la conferencia magistral de Roberto Emmanuele Mercadillo Caballero, investigador en Ciencias Médicas de la Dirección de Investigaciones Epidemiológicas y Psicosociales en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, durante la bienvenida a la Generación 2026.


Durante su intervención, el doctor Mercadillo Caballero resaltó la importancia de la neurociencia social como camino hacia una cultura de paz. Explicó que para el cerebro, la capacidad de ponerse en el lugar del otro es una experiencia empática que requiere también un sistema que permita actuar. La empatía sin acción no es suficiente para construir una sociedad pacífica.


La cultura de paz, según Mercadillo Caballero, no es una idea reciente, sino el resultado de décadas de reflexión y trabajo interdisciplinario. Los primeros profesionales en hablar de paz en revistas científicas fueron médicos y enfermeras, quienes desde el siglo XIX, fueron testigos directos de los estragos de la guerra. Esta experiencia histórica ha impulsado a la comunidad científica a buscar mecanismos para construir una sociedad más pacífica.


Relató experimentos históricos como la travesía transatlántica organizada por el antropólogo Santiago Genovés en 1973, con 11 tripulantes de perfiles opuestos. En este viaje, el trabajo cooperativo requerido para la vida en una embarcación fomentó la convivencia, desvaneciendo las diferencias que podrían generar violencia. Estos experimentos demuestran que la violencia no es intrínseca a nuestra naturaleza, sino que puede ser moldeada por factores sociales y culturales.


El Manifiesto de Sevilla: un fundamento científico para la paz

Uno de los ejes centrales de la conferencia fue el Manifiesto de Sevilla de 1986, elaborado por 19 científicos de todo el mundo. Este documento, retomado por la UNESCO, se convirtió en el primer fundamento científico para exhortar a la paz a nivel internacional. Mercadillo Caballero resaltó la importancia de este manifiesto como punto de partida para la construcción de una cultura de paz basada en la ciencia.


El conferencista compartió hallazgos de sus investigaciones con resonancia magnética cerebral, mostrando cómo se activa una neuromatriz cuando las personas observan sufrimiento ajeno. Destacó que las mismas áreas cerebrales pueden dar lugar tanto a actos compasivos como a violentos, lo cual confirma que la cultura influye en cómo usamos nuestra biología.


Explicó cómo la neurociencia social permite comprender los mecanismos cerebrales detrás de la empatía y la compasión. Aseguró que, aunque siempre habrá conflictos inherentes a la vida social, la forma de solucionarlos puede llevar a muchas vías y una de ellas son las vías pacíficas. En este sentido, enfatizó que la cultura de paz no significa ausencia de conflicto, sino aprender a resolverlo sin violencia.


Además, compartió estudios realizados con policías en contextos de alta violencia, donde se encontró que la labor activa se asocia con placer cerebral. Esto confirma la existencia de una ética intrínseca orientada al servicio dentro del imaginario policial, lo que los motiva a ayudar. Esta ética puede ser un pilar fundamental para la construcción de una sociedad más justa y compasiva.


El doctor expuso cómo estos estudios han servido para crear programas educativos de cultura de paz en policías federales y funcionarios que trabajan con víctimas. Los resultados mostraron que, tras recibir formación en empatía, los agentes reducían la autorización al uso de la violencia como forma de orden social. Entre más se desarrollaba su capacidad para expresar emociones y leerlas en alguien más, menos autorización daban al sistema gubernamental para usar la violencia.

Compartir: